Mi foto

enero 2008

lun mar mié jue vie sáb dom
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

« junio 2005 | Inicio | agosto 2005 »

lunes, julio 18, 2005

Nunca he recogido algodón

065Visité a A. en su oficina con vistas a la calle. De hecho, la oficina ESTÁ EN LA CALLE, situada en un bajo comercial, con amplia cristalera. Es uno de esos sitios en los que tú ves a la gente y la gente te ve a ti sentado frente a un ordenador, simulando que trabajas cuando, en realidad, estás bajando de la red todos los estrenos de los últimos 17 meses. A. sustrae muchas películas y se queja cuando, en ocasiones, pulsa el play y ve aparecer a Azlea Antistia en vez de a Tom Cruise. He dicho que se queja y ello me extraña porque A. es varón, de 27 años.

A. se dedica a la cosa esa de coordinar a los gremios y lidiar con LOS CONSTRUCTORES, todo ello muy masónico y sectáreo. A. es una persona emprendedora, lo que desmoraliza y acongoja; sobre todo si estás anclado y encasillado en una actividad tan mongoloide y poco concreta como escribir y sacar fotos. El caso es que A. recibe currículums de gente que NECESITA TRABAJAR sin cobrar, sólo para pulir otra línea en su expediente, de gente con nivel alto hablado y escrito de inglés, de gente con el B-1 y coche propio, de gente con carrera de cinco años, de gente PREPARADÍSIMA para la vida que, sin embargo, QUIERE TRABAJAR GRATIS en un sector que no tiene absolutamente nada que ver con lo que los funcionarios de la universidad pública le enseñaron.

En una ocasión, en Bilbao, en el ocaso de la carrera de Periodismo encontré una carta sin abrir en una papelera. Dado que alguien la había tirado, me hice con ella, a sabiendas de que NO ESTABA VIOLANDO ninguna ley. Lo que leí me deprimió tanto que, desde entonces, asocio la palabra currículum a COSAS MALAS. Recuerdo que la persona titular tenía el título de MANIPULADOR de alimentos, que había realizado mil trabajos diferentes, que era CARNE DE PROLETARIADO y que ahora ofrecía sus servicios a un centro de día, situado en el edificio en el que vivía de estudiante, de ancianos. Los responsables del centro ni se habían molestado en abrir su carta. La recogieron del buzón y la tiraron a la basura, repleta de publicidad del Carrefour y clínicas de adelgazamiento de nombres crueles (¿He hablado del gimnasio Metamorphosis de Nueva York?). De ahí que yo recogiera la carta, la abriera y leyera. 

En otro orden de cosas, he pagado 8,88 dólares por contar con dominio propio y poder entonar uno de los CANTOS AL EGO más indecentes y despreciables que existen. El proceso ha resultado tan largo, arduo y duro que me veo incapaz de narrar mi travesía por el desierto. Sólo mencionaré que debido a mi PREOCUPANTE INUTILIDAD para desenvolverme en ciertos ámbitos vitales, una empresa de Kentucky se hizo con el dominio www.gontzallargo.com durante varios días. Imaginarían que se encontraban ante al título de la nueva novela de Dan Brown o la nueva bebida de Coca Cola e iban a ganar cantidades pornográficas de dinero. Días después, lo soltaron debido a noséqué razón y por fin, PUDE COMPRAR MI PROPIO NOMBRE. Qué situación más imbécil, por dios. Así, les invito desde ya mismo a que pinchen aquí una y otra vez, en un bucle interminable. Pinchen aquí, diablos, AQUÍ para entrar y volver a entrar, para moverse y, sin embargo, seguir en el mismo sitio.

066_1Hablando de Bilbao. Hablando de mi nombre. Lo tengo porque mi madre lo vio en un cartel, en Bilbao, cuando la población de las provincias vascongadas estaba SOBREEXCITADA con la posibilidad de bautizar a sus hijos con nombres vasconitas. El cartel era de Gontzal Mendibil, un cantautor muy de aquí que recientemente sacó un nuevo disco. Por cuestiones obvias, me siento extrañamente unido a ese hombre, a pesar de no haberle escuchado nunca entonar una nota. Sin él no tendría un nombre tan MANOWARIANO (Gonzalo viene a significar “dispuesto para la lucha”, según un azulejo de cerámica visto en El Corte Inglés), de hecho, sin él no tendría nombre, lo cual es mucho... o POCO, según se mire. En Bilbao, de nuevo, vi hace unos meses un cartel del nuevo disco de G.M. Decidí fotografiarlo porque ese cartel tenía mucho de biográfico y justo cuando la cámara hizo CLICK, un hombre pasó por delante. Miraba el cartel con la intención remota, imagino, de ponerle a su hijo el nombre que estaba impreso.

Olviden sus problemas y visiten una nueva galería de fotos, y un par de reportajes sobre El Puerto de Santa María y el volcán Masaya de Nicaragua. Verán cómo se sienten más libres, más felices...

viernes, julio 08, 2005

Esperando al próximo desfile

063_1Hasta ayer por la mañana vivía adelantado 27 minutos por delante de todo el mundo. De ti, de usted, de todos vosotros, de todos ustedes. Se trataba del radiorelojdespertador (que se escribe así, arrejuntado) que llevaba dos o tres años con ese adelanto estúpido, como tratándome de engañar, de aspirar a madrugar todos los días un poco más. Si el reloj cantaba las 9 de la mañana y decidía levantarme, en realidad lo estaba haciendo a las 8.33, lo cual me llenaba de orgullo porque la barrera de las nueve ES UNA BARRERA QUE SIEMPRE ME HA COSTADO SUPERAR. Sólo soy capaz de madrugar cuando estoy de vacaciones, cuando no tengo nada que hacer y la vida merece ser vivida a esas horas intempestivas. El caso es que hace tres meses también puse en hora el reloj del ordenador (adelantado 15 minutos por románticas razones que todavía desconozco) con lo cual puedo afirmar que TODOS LOS RELOJES DE MI VIDA ESTÁN EN HORA. Salvo el biológico, claro. El biológico se averió el sábado, con B. y con D. en un bar terrible de mujeres hambrientas, varones sudadísimos y gente color ébano que bailaba de forma extraña. Nosotros también lo hacíamos (lo de bailar de forma extraña, no lo del ébano, ni tampoco lo de sudar, ni lo de hambrear), pero no nos importaba porque nos sentíamos INTENSOS Y PLETÓRICOS con varios centilitros de ron miel importado de La Palma corriendo por nuestras venas.

La cosa esta de la sincronización de los relojes tiene algo de iniciático, de simbólico pero todavía no he conseguido averiguar el por qué. Cuando lo haga, lo diré.

Comienzo tímidamente a volver a leer. Sin tren, sin autobús, sin ese sentimiento de soledad TAN ECUMÉNICO que sólo se siente en los hoteles renovados o construidos en el año 2001, hirsutos y esterilizados como un quirófano, me resulta difícil retomar el ritmo de lectura. Lo hago con calma, con tebeos de Adrian Tomine y crónicas sobre la conquista de Nicaragua. Lo de Tomine lo recomiendo, sobre todo a niñas porque habla de hombres-niño, de cosas crueles, de incomunicación y desamparo, el tipo de sentimientos que NADIE experimentaría si TODO el mundo en este SANTO PLANETA se despertara con Don’t Go Away Mad (Just Go Away) de Mötley Crüe. Pero bueno, eso es un consejo de más. El que quiera que se lo quede.

La acumulación de lecturas ha llegado a un punto INSULTANTE Y PORNOGRÁFICO. A la hora de comprar cosas de papel, pierdo el control y a no ser que me tope con un crack de la HISTORIA FICTICIA como Louise Charpentier tardo semanas, meses, años en ingerir lo que adquiero. Lo de Charpentier ya lo desglosaré largo y tendido, porque ÉSE sí que es un escritor peculiar, un señor capaz de escribir libros repletos de disparates pero con un estilo, UN SAVOIR FAIRE y un CORAJE que, sencillamente, derriten al lector. Me prometí hace un tiempo no seguir por ese camino, el de los libros desinformadores, la cultura que no lleva a ningún lado, pero en el momento en el que uno lee El misterio de Compostela o cualquier libro cuya portada haya sido ilustrada por Domingo Álvarez (me tomo la molestia de escanear y colgar cuatro de ellas, hagan el favor de apreciarlo aquí) necesita más, se engancha a ESE INFRAUNIVERSO que mata y, a la vez, da placer simbolizado de forma estoica y acertada en la nocilla del Lidl de DOS colores (es decir, uno te quita la vida –el negro- y el otro te la da –el blanco-).

064_1Todo esto es un grito de desesperación, claro. Lo que quiero y necesito son siete horas de tren para leer El libro de las ilusiones, Capitán Conan o alguna novelita graciosa de Álvaro de Laiglesia. No más. Son las 0.17 cuando escribo esto. Hay un mendigo en la calle. Toca la flauta de una forma LAMENTABLE pero he de reconocer que tiene su gracia. Tanto como la persona que hace unas horas ha accedido a este blog gracias a la siguiente entrada introducida en el Google: "SI OLVIDO TOMAR CLAMOXYL"

Me encantaría recomendar algún reportaje reciente pero parte de la magia de lo que hago radica en su fugacidad, en la mortalidad del formato papel. En otras palabras, NADA de lo que he hecho últimamente ha conocido versión virtual. Nada salvo este reportaje sobre el Saló y entrevista anexa y esta columna que, pasados unos días, no me parece ni la mitad de decente que me pareció cuando pulsé el botón de enviar. En fin, el tiempo es muy, muy cruel con las letras.

viernes, julio 01, 2005

¿Por qué sentimos frío?

062Físicamente, llegué el domingo por la noche. Lo otro, lo demás, el resto... acaba de llegar. El viaje no fue en absoluto complicado, una idea y vuelta muy simple. Bajé a Madrid, pasé por un pueblo terrible con mucho vino, una azucarera gigantesca y volví a casa parando en Saragossa. La razón de ser de todo este asunto fueron, lo dije, los dos conciertos de Mötley Crüe, una cosa así como muy poco poética, muy poco romántica, muy poco dada a sutilezas pero INCREÍBLEMENTE... increíblemente ALGO.

No conozco a nadie al que el concierto de Saragossa no le haya afectado POSITIVAMENTE. Ignoro qué esperaba la gente, ignoro qué esperábamos e ignoro lo que encontramos pero, diablos, fue tremendo, como un enamoramiento repentino con ESA MUJER con la que llevas media vida encontrándote en el ascensor. Todo esto no hace sino confirmar que la única razón de ser de la vida laboral, de la cuestión esclavizante, es subvencionar aventuras de esta calaña, de poder apoquinar por la condicional para, durante cuatro días, vivir una realidad alternativa ALEJADÍSIMA DE LA VERDADERA REALIDAD. O eso, o somos tontos. Lo de Mötley Crüe fue iniciático, tremendo, esa clase de experiencias que te cambian la vida si las experimentas con 12 años y eres idiota. Cuando tienes 28 años ya no eres idiota pero te cambian la vida por igual. Si a todo eso le sumas el descubrimiento del MEJOR SUAVIZANTE PERFUMADO DEL UNIVERSO, el Flor que inundaba las sábanas de la cama de casa de C. obtienes como resultado CUATRO DÍAS en los que el universo ENTERO conspiró para que fueras feliz.

Conducir en soledad es un increíble estimulante del pensamiento y la concentración obsesiva, casi tanto como la centramina y el rubifen de la que hablaba D. el otro día en uno de esos foros extraños. Y aunque uno piense en Kyuss cuando atraviesa los molinos de La Muela; en Julie Delpy cuando entra en Madrid; en Thorn Eleven cuando sale, la mayoría del tiempo NO PIENSA EN NADA. Al menos eso me ocurre a mí.

Quería escribir más pero me encuentro espeso. He cortado de raíz con el ritmo de lectura que había adquirido en las últimas semanas. Dejo colgado el increíble y enriquecedor Herreros y alquimistas de Mircea Eliade que no tiene nada de libro de autoayuda, sino que es un ensayo RARO Y SERIO sobre las tripas de la tierra y sus cosas sexuales. Lo adquirí en la COMPLETÍSIMA librería del monasterio de Santa María La Real, en Aguilar de Campoo, de ruta por el románico de Palencia y todo eso, de casualidad, sin conocerlo, guiado por ese ciego impulso que se apodera de ti cuando encuentras un libro que, crees, VAS A NECESITAR... aunque no hayas oído hablar de él en tu vida. De momento, hoy me acuesto con Manu Larcenet y la segunda parte de Los Combates Cotidianos. Ignoro con qué despertaré...