Mi foto

enero 2008

lun mar mié jue vie sáb dom
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

« Nunca he recogido algodón | Inicio | El día en el que me caí del mundo »

miércoles, agosto 03, 2005

Pareces tan viejo...

067_2Leo que, a cada segundo que pasa, se crea un blog nuevo en el mundo. Eso quiere decir que, en los tres segundos que ustedes han dedicado a leer esto, se han creado tres nuevos diarios de bitácora. La estadística y la frase que da fe de ella es un SOBERANA ESTUPIDEZ pero algo tenía que inventar para exteriorizar mis ansias de que E. escriba, algún día u hoy mismo, un blog sobre sus experiencias como croupier de un casino en Logroño, tras haber empleado cinco años de su vida en la carrera de empresariales. Sobre mi trabajo y mis aficiones no puedo decir mucho salvo que ardo en deseos de visitar la catedral de Toledo o la de Salamanca para echar un vistazo a los lienzos gigantes de San Cristóbal que hay allí. De momento, pinchen DE FORMA COMPULSIVA sobre la ridícula colección de estampas cristobalinas obtenidas en la catedral de Burgos, la colegiata de Berlanga de Duero y la iglesia Prioral de El Puerto de Santa María porque quiero hablar de todo ello ALGÚN DÍA.

Lo mismo me ocurre con la historia de la fuentes Wallace y las múltiples ramificaciones que ello ha tenido en mi devenir diario. Por el momento, sólo puedo invitarles y exigirles que se pasen por aquí para echar un vistazo al la PRECIOSISTA colección de dibujos sobre Barna de Roger Tallada, auténtico objeto de deseo cosmopolita y tesoro a tener en cuenta desde que retrató la fuente Wallace de La Ciudadella. La cosa tiene su AQUEL porque no es una Wallace más, sino que es, junto a la que se encuentra en la Plaza del Rocío de Lisboa, la única fuente que he visto con cuatro amorcitos en vez de cuatro gracias. No sé nada de sus orígenes, ni tan siquiera de la fundición que la acuñó, y ello tiene su punto místico desde que finiquité el ya imprescindible Herreros y Alquimistas de Mircea Heliade. Del libro éste creo que ya he hablado en un par de ocasiones así que sólo puedo arrojar un dato concluyente sobre la SABIDURÍA y CONOCIMIENTO heterodoxo que encierra: leer sus últimas 80 páginas me llevó las 6 horas que dura el trayecto en autobús entre Madrid y San Sebastián. Les dejo el pensamiento éste para que, si quieren, se entretengan con él.

Decía que lo de Tallada es bello porque no conozco a nadie que no haya ansiado, alguna vez en su vida, dibujar bien. Por supuesto, me incluyo en esa afirmación pues durante 52 viernes del año 1987 ejercité mis dotes como pintor al óleo. Recientemente, repasé todos los lienzos de mi fructífera ETAPA ARTÍSTICA que guardo con cariño en una bolsa de supermercado. Ello arrojó una decrépita y sorprendente conclusión sobre un pasado en el que me encontraba más cercano a la NADA que a Hopper: cualquier pintor, por necio que sea, está sometido a la disciplina de las fases, siempre a la deriva del estado de ánimo del artista. Lo sé porque ahora, vista con perspectiva, mi obra pictórica SE PUEDE DIVIDIR EN ETAPAS, al igual que la de Picasso o Gustave Moreau.
Los comienzos, como los partos dolorosos, fueron duros, instintivos y agrestes destacando una serie de bodegones lamentables y algún que otra concesión al mundo animal. De mi etapa intermedia no pienso decir nada, en parte porque no me acuerdo, y en parte porque prefiero pasar directamente a la etapa final de mi obra, la más alucinógena, digna de un TIMOTHY LEARY MEETS DAVID LACHAPELLE WHO MEETS –a su vez- a una ANNE GEDES horteril -más, si cabe- y perruna. En el ocaso de mi periplo pintor, me obsesionaron tres cosas: LOS CHUCHOS, EL COLOR ROSA Y LOS DEPORTES ACUÁTICOS. Suena bizarrísimo pero es FURIOSAMENTE CIERTO, dolorosamente real, tan palpable como esta obra que incluyo aquí. Esta etapa pronto generó en mí un sanísimo sentimiento de euforia creadora, de ahí que me sumergiera en los laberintos de la abstracción con un cuadro que habría que colgar DE FORMA ILEGAL en sórdidas exposiciones de bares de mala muerte, bingos o tiendas de Todo a 100. Con este cuadro tan críptico, sugerente, erótico y paranormal, me despedí del fascina068nte mundo de la pintura al óleo. No había nada más por descubrir, la pintura figurativa había muerto para mí: busqué la inmortalidad pero ELLA ME ENCONTRÓ A MÍ PRIMERO.

Lo de los MICROMENCANISMOS de la creación es un asunto que siempre me ha fascinado. No me refiero a las influencias literarias, ni al manidísimo asunto de las drogas, sino al poder que ejercen los DIMINUTOS HÁBITOS COTIDIANOS en los grandes creadores. ¿Qué desayunaba Billy Wilder? ¿Qué preservativos utilizaba Hergé? ¿Qué hacía un domingo por la mañana Jim Thompson? Algunas respuestas a preguntas similares las he encontrado en Hablan los Escritores, una recopilación de INTERESANTÍSIMAS entrevistas SIN MANIPULAR a gente como Huxley, Burroughs o Hemingway en las que la figura del periodista brilla por su humildad y hace gala de una curiosidad tan tierna como pornográfica. Si no, no me explico cómo se le puede formular a Henry Miller una pregunta tan bella -“¿Existen ciertas horas o ciertos días en los que trabaja mejor que otros?”- y que ésta a su vez genere una respuesta tan sincera: “En los últimos diez o quince años he descubierto que no resulta necesario trabajar tanto. De hecho, es contraproducente, se puede secar el estanque”.  Lo más gracioso de todo es que adquirí el volumen en una librería de temática, digamos, de extrema derecha, con libros mal encuadernados sobre falangistas olvidados, material maligno y panfletos –se supone- prohibidísimos.

En lo musical, C. Me hizo llegar hace un par de semanas lo que, sin duda, ya son LOS DISCOS DEL VERANO 2005: Are you Man Enough? de Betty Blowtorch y el plástico homónimo de Beautiful Creatures. No hay mejor forma de callejear, cruzar semáforos en verde y ceder el asiento a las señoras mayores en el autobús que hacerlo mientras suena Hell on Wheels o Love Hate en el walkman.

Se impone un paréntesis, llega el asueto, la desconexión total y el EREMITISMO por el extranjero. Mientras dure la sequía, ingieran unas gotas de Ruta del Cid mezcladas con agua, una columna con fuste y a pelo, un suelto sobre Alice Cooper o refresquen la sección de Misterios Urbanos de San Sebastián hasta que alguien se acuerde de actualizarla.

Comentarios

No conocía esta experiencia tuya con el óleo, el cuadro del perro es simplemente genial! Luego rebusco entre mis cosas de pequeño que quiero hacer lo mismo en mi blog (culo veo...).

Saludos!

La pintura al óleo es como la guitarra eléctrica: no hace falta ser un maestro de la técnica para crear cosas medianamente decentes. Es increíble la cantidad de defectos que es capaz de tapar una tonelada de pigmento (o de decibelios, según el caso).

Gonzo por dios!

Así que manejas más de un arte. Sinceramente, alabo que seas capaz de pintar pero me gustas mucho más como escritor. (precioso el artículo de hoy). Cada uno encuentra para lo que está hecho o este le encuentra a él, más bien.

Roger, eres un artista.

Podrías pintar esto?
http://www.aragonesasi.com/zaragoza/zaragoza/fabrica.php

La próxima vez que vaya a Zaragoza me dices donde es y me acerco a dibujarlo.

Pintores y escritores,... Eso me trae a la memoria a John Berger, de nuevo, y la pregunta sobre si cierto correo electrónico llego a su destino. Por otro lado, vista su pintura acuáticorrosacanina y el miedo atroz que me produce, quizá no pasaría nada si ese e-mail no ha llegado y usted ha olvidado para siempre mi dirección, nombre y rostro.

Yo nunca he estado aquí.

cuando una expo en Tabacalera, don GNZ?

exijo una exposición publica, con o sin tomatina, de sus obras. queremos saber!

ostras, lo de la "concesión" es lo mas cerca que he estado de ver un ligre
:-D

y la cronica perruna de ARf Arf 2005?

Publicar un comentario

Si tiene una cuenta en TypeKey o TypePad, por favor Iniciar sesión