Acogedor, sucio y misterioso
Ahora que acabo de abandonar, tras años de indiscutible fidelidad, esa protuberancia en el bolsillo trasero del pantalón llamada WALKMAN, y que me dedico a la flânerie en compañía de reproductor de mp3 de MEDIO KILO –de tonelaje, no de precio- me surge una pregunta día sí, día también: ¿Cuánto pesa la música? ¿Se comporta igual ante la báscula un reproductor de mp3 cargado con 20 gigas de música que uno con apenas unos kas de grabaciones de la Beijing Central Phil Orchestra? La pregunta puede parecer de un absurdo denunciable, pero cada día estoy más convencido que todo este torrente de ruidos, saqueado de las entrañas de la creatividad mundial, tiene un peso específico. La trascendencia de estas líneas la confirman mis axilas, que acostumbran a segregar sudor cada vez que escribo algo de sospechosa enjundia.
Hace cuatro años y medio comencé a realizar una serie de reportajes que trataran de alejarse, en la medida de lo posible, de la desmoralizante y, a menudo, deprimente rutina del periodismo local. Ante la perspectiva de informar sobre una realidad nada halagüeña y carente de estímulos, opté por recorrer la ciudad en pos de puertas, placas, emblemas, pintadas, monumentos o calles capaces de generar preguntas o desvelar misterios. Para mi sorpresa, la propia dinámica de los reportajes los convertía en un objeto difícilmente amortizable para un periodista freelance, pero terriblemente satisfactorio y vistoso. Obviamente, para disfrutar y comprender este tipo de reportajes, debe existir cierta sintonía y complicidad con la ciudad.
Al menos, eso creía yo hasta que en 2003, el día después de ver el show de reunión de Jane’s Addiction en Barcelona, me topé en el Fnac de Diagonal Sur con un libro de gratísimo contenido: Paseos insólitos para descubrir, de Joseph M. Huertas. Se trata de un objeto entrañable, en absoluto ambicioso, pero cargado a espuertas de generosas dosis de detallismo, imaginación e instinto, el libro ideal que toda ciudad de pasado romántico debería tener. San Sebastián es una de ellas. El libro de Huertas es absorbente y delicioso, aunque no se conozca ni el 5% de las curiosidades que desvela. El mismo cariño y tesón con el que ha sido facturado revierte en el lector. Llevaba un tiempo dándole vueltas a la posibilidad de recopilar las cuatro decenas de misterios urbanos que he tratado de dar solución en estos últimos años. Hace un año, hubo un intento oficial de hacerlo –electrónicamente, por supuesto- pero se perdió en los laberintos de la burocracia. Los artículos que acompañan a cada incógnita son sensiblemente más largos que los escritos por Joseph M. Huertas, y lo son por una razón muy sencilla: después de pasar tres o cuatro días tras la pista de una pintada gris facturada a principios del siglo XX en el ábside de la Catedral del Buen Pastor, me resultaba imposible plasmar en cuatro líneas y una foto la escueta solución. La misma búsqueda había generado una historia –y unas imágenes- que, creo, debía ser contada. Y, lo más importante, muchas de las búsquedas no han finalizado con la publicación de la incógnita resuelta, sino que han ido creciendo bien gracias a personas, bien gracias a ciudades que he ido conociendo posteriormente. De ahí la necesidad de crear una plataforma de publicación viva e interactiva, en absoluto limitada por la tiranía del espacio, el diseño o la falta de ilusión.
He aquí los frutos de los primeros esfuerzos. A medida que vaya recopilando, rehaciendo y rescribiendo textos los iré colgando.

Ya te lo dije, pero te lo repito. Está, como dicen por estos lares, txapeau!
Publicado por: D. | lunes, marzo 06, 2006 a las 07:24 a.m.
Genial, sí señor.
Yo he leído el Paseos insólitos para descubrir, de Joseph M. Huertas y la verdad es que se aprende mucho de la ciudad y es de agradabilísima lectura y posteriores paseos.
Desde luego lo tuyo es más puro periodismo de investigación y su parecido con lo deHuertas es pura coincidencia de temas.
Publicado por: Nuala | lunes, marzo 06, 2006 a las 01:29 p.m.
Magnífico Gonzo, me encantan estas cosas. La de misterios y cosas curiosas que habrá por Zaragoza y yo sin enterarme.
Publicado por: Blackstar | martes, marzo 07, 2006 a las 10:52 a.m.