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jueves, enero 05, 2006

El destino, en movimiento

083El que acaba de finalizar ha sido un año extraño, extrañísimo en lecturas. Por un lado, se ha confirmado el arrinconamiento de los libros de ficción, tendencia que comencé a experimentar hace unos años y que siempre había tratado de mantener a raya. En 2005 he perdido por completo los papeles y, tentado por la curiosidad más pueril, me sumergí en una auténtica espiral de libros raros, de aquellos que encierran un conocimiento más que dudoso. En otras palabras, LA LISTA ES DE UN BIZARRO QUE ACONGOJA.
He obviado volúmenes que no he leído enteros pero que han resultado referenciales a lo largo de todo el año como El Misterio de las Catedrales de Fulcanelli, Iconografía de los Santos de Juan Carmona Muela, Diccionario de la Españología de Luis Carandell o libros de viajes diversos como las ‘guías secretas’ editadas por Al Borak en los años setenta. También he de hablar de los libros que comencé en 2005 y todavía me acompañan: El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco, El libro de las ilusiones, de Paul Auster, El Sonido de la Bestia, de Ian Christie y El Enigma Sagrado, de M. Baigent, R. Leigh, H. Lincoln. En fin, esto es lo que he sido-leído en los últimos 365 días

-Los templarios y otros enigmas medievales, de Juan Eslava Galán. Ideal para leer en el cuarto de baño.
-Auschwitz explicado a mi hija, de Annette Wieviorka. Una curiosidad, un pasatiempo recomendable para introducirse en el Holocausto.
-Las claves del Código Da Vinci, de Mariano Fernández Urresti. Culturilla general.
-Polvo del Infierno, de Peter Kolosimo. Libro de culto por lo raro, disparatado y mal escrito (o mal traducido, quién sabe) que está. Creo que Grant Morrison lo ha leído.
-Los supervivientes de la Atlántida, de J.G. Atienza. Por momentos, interesantísimo. Por momentos, ladrillazo.
-Las asombrosas aventuras de Kavalier & Clay, de Michael Chabon. Acusé su elevado número de páginas, pero me gustó.
-El siglo de Tintín (Biografía), de Fernando Castillo. Si te gusta Tintín, has de leerlo. Revela una interesante conexión entre Hergé y Sansebastianópolis.
-Estupor y Temblores, de Amelie Nothomb. Breve, conciso y morboso.
-Asfixia, de Chuck Palanhiuk. Ejemplo claro de novela que me aburre.
-Breve Historia del Mundo, de Ernst H. Gombrich. Pocos libros me han aportado tantas satisfacciones y conocimientos como éste. Lo recomiendo a TODO el mundo.
-Historias Extraordinarias, de Roald Dahl. No es lo mejor de Dahl pero hace que sientas rendida admiración por la humildad e imaginación de este hombre.
-Nazismo Enigmático, de J.M. Romaña. Uno de los peores libros que he leído en mi vida. Denso, dudoso, mal escrito, pésimamente estructurado. Eso sí, lo acabé.
-El Misterio de Compostela, de Louis Charpentier. No quería, pero lo hice. Merece la pena sólo por leer un par de disparates. Entretenimiento puro y duro.
-Camas, de Groucho Marx. Decepcionante, a todas luces
-Herreros y Alquimistas, de Mircea Eliade. Todo un descubrimiento. Libro ultradenso y extrañamente interesante.
-Ultreia, de Luis Carandell. Carandell, santísimo varón, periodista referencial.
-Los cínicos no sirven para este oficio, de Ryszard Kapuscinski. Demagogia pura. Dudo sinceramente que se refiera a la profesión periodística.
-Hablan los escritores, Varios autores. Algunos capítulos son imprescindibles. Otros, olvidables. Ideal para fetichistas de hábitos.
-Franz Kafka y Praga, de Harold Salfellner. Para conocer otra Praga.
-Conversaciones con Billy Wilder, de Cameron Crowe. A pesar de la vanidad de Crowe, Wilder brilla con luz propia, por su sinceridad y, al igual que Dahl, humildad.
-El enigma de la Catedral de Chartres, de Louis Charpentier. Poco importa que sea un ensayo. Por momentos, es más imaginativo que una novela.
-La leyenda del Golem, de Ivana Pechaikova. Refrito de mitología fantástica checa.
-Las Creencias de los españoles: la tierra de María Santísima. Imprescindible ensayo sobra la cultura mariana celtíbera.
-Psicomagia, de Alejandro Jodorowski. Libro básico desde ya.
-Breve Historia de Guatemala & Guía de Tikal. Timidísimo acercamiento a dos temas fascinantes: la cultura Maya y a los primeros años de la conquista de Centroamérica.
-Cómo hacer el amor igual que una estrella Porno. Biografía de Jenna Jameson. Entretenimiento en estado purísimo, sin adulterar. Le sobran las 250 primeras páginas.
-La Fuente Wallace, de Juan Luis Aulet. Una pasión gemela.

lunes, enero 02, 2006

Yo hago música. Tú, canciones.

082En una ocasión, haciendo cola en el Lidl con cuatro tarrinas de Queso Quark Fromage Blanc en las manos me topé con un señor que me era familiar. Tal hecho desencadenó una compleja cadena de acontecimientos cósmicos que desembocó en este artículo para el excelsísimo Riff-Fanzine. Échenle un vistazo y, se tercia, léanlo. Verán cómo gana.
En kioskos, boutiques de prensa e, imagino, en salas de espera de consultas veterinarias ya puede ojearse y/u hojearse el segundo número de la revista  Mascotas con la que he colaborado obteniendo teleplastias y retratos febriles de mamíferos, seres de cuatro patas y otras criaturas de aquellas que viajaron con Noé.

viernes, diciembre 23, 2005

¿En qué se diferencia un milagro de una casualidad?

080En abril de 1990 fui a Londres con mis padres y mi hermano. De aquel viaje recuerdo una camarera gallega en el hotel Julio César, unos cacahuetes cubiertos de chocolate blanco en Harrods y un vídeo casero de 90 minutos que me encargué de grabar y NO HE VUELTO A VER DESDE ENTONCES. Ni yo, ni nadie. También recuerdo que mi hermano tenía un encargo que debía cumplir: comprar una camiseta de los Pogues para un compañero suyo de clase. Por supuesto, tras buscar en el HMV de Oxford y alguna tienda más, dimos con la camiseta de la banda en el Tower Records de Picadilly. En aquella época, ni conocía a los Pogues, ni al compañero de mi hermano.

Quince años después de aquel día, Jotaele -un híbrido de Cicerón nocturno y silicona social- me ha enviado un mensaje traicionero, de esos que se envían los jóvenes de hoy a través de sus intercomunicadores personales. Me invitaba, es un decir, a un concierto de un grupo terrible en el no menos terrible Circo Romano de Sebastianópolis. ¿El grupo? M. Muy malos, muy tediosos, muy todo lo nefasto que se les pueda ocurrir. Por supuesto, no nos hemos aburrido demasiado porque hoy he confirmado que la persona a la que le compró mi hermano la camiseta en Londres era Jotaele. En 15 años, sus gustos musicales siguen estancados tras un CANALLESCO Y VIL muro de contención.

El pasado lunes una persona accedió a este lugar tras introducir en el google las palabras Michele Laybourn, esa actriz desconocida cuyo rostro ignoro de la que hablé unas líneas más abajo. El asunto es curioso porque demuestra una vez más cómo internet puede ser un crisol que aúna a todas aquellas personas que utilizan el google para solucionar DUDAS ESTÚPIDAS. También es cierto que a este blog acceden día sí y día también personas que escriben en el google sutilezas como “ver fotos pornográfica gratis casa de niñas de fotos donde verlas de 18 años”, “vidriera "ayuntamiento de marbella", “puerta de emergencia del avion abrir” o “decathlon prostitutas”.

Creo que no hay lugar mejor para pensar que la cola de Correos. Una de las razones por las que prolongué el hábito de las misas de los domingos hasta los 16 años era porque allí, mientras el sacerdote hablaba de PECES, VENGANZA Y DESAMPARADOS, podía recapacitar sobre los LAMENTABLES SINSABORES de la vida adolescente. Una vez finalizada mi vida de cristiano practicante, encontré en las colas de Correos el lugar idóneo para abstraerse de la realidad sin necesidad de escuchar Undertow mientras caminas por la calle en otoño. El pasado martes no pude hacerlo. Lo de abstraerme en Correos, quiero decir. Había un señor Rumano gritando por el teléfono. Creo que estaba ordenando matar a alguien.

jueves, diciembre 15, 2005

El poder del calor adolescente

079

Puede que sea el único que se haya dado cuenta, pero en los últimos meses los medios de comunicación han mentado la palabra ‘semen’ con inusual frecuencia. Cada vez que se habla de eso, me viene a la cabeza, cual fugaz retroceso mental, aquello que cuenta Jodorowski en el imprescindible Psicomagia de los monjes tibetanos que duermen suspendidos por los pies para que el semen baje a la cabeza y, al despertarse, puedan volar. La cosa es raroextraña pero de un imaginativo que asusta.

Lo mejor que me ha ocurrido en los últimos 9 días ha sido el visionado de Sahara, con Humphrey Bogart ejerciendo de Rick con elegante buzo de conductor de tanque. La película es un tesoro, una joya capaz de provocar insomnio si se ve a altas horas de la madrugada. La recomiendo encarecidamente porque ésa película es capaz de hacernos –a mí y a ustedes- mejores personas. Esa, Ong Bak y alguna de Charles Bronson.

Mañana (por hoy, si esto se lee el viernes; anteayer, si se lee el sábado y días sucesivos) voy a cumplir uno de mis sueños de juventud. ME VOY A TOLEDO para comprar una espada de la era Hyboria tamaño abrecartas. Había pensado en dejarme bigote para la ocasión pero he preferido reservar esa PRIMICIA ESTÉTICA para cuando arribe a LOGROÑO y cene en el Bingo de la ciudad por 2 euros.

martes, diciembre 13, 2005

Los hombres del siglo XXX

078Se llama Michele Laybourn y es actriz pero dudo que alguien la reconozca por su nombre. Apenas ha participado en tres películas, un episodio de Padres Forzosos y otro de Friends, pero la inmensa mayoría de la gente la conoce por un papel brevísimo, simbólico y sensual en La Jungla de Cristal. Ella es ‘la chica de la ventana’, aquella mujer desabrigada que Bruce Willis ve desde lo alto del edificio Nakatomi. Los títulos de crédito la delatan como Girl In Window, convirtiéndola de inmediato en un auténtico ICONO DE LA FAMA ANÓNIMA, como la piscina o el bebé de la portada del Nevermind; como la niña abeja del disco homónimo de Blind Melon; como el hombre que come sopa en el disco, valga la redundancia, Soup del mismo grupo; como el infante del Gentlemen de Afghan Whigs; como John Daniel Matuszak. Alguien debería escribir un libro sobre esa gente; sobre los niños que bajo la tutela de sus padres, se convierten en símbolos de la cultura popular; sobre los adultos que, de forma anónima y sin percibir un royalty, toman parte –de forma simbólica y residual- en una obra cuya magnitud y alcance desconocen.

En otro orden de cosas, Sansebastianópolis es un lugar superlativo. Situada en el norte de España (pseudónimo de País Vasco, o viceversa, es decir, País Vasco también actúa como pseudónimo de España), limita al norte con el mar Cantábrico y Francia; al Sur con la N-I, al oeste con la A-8 y al este con ciudades y barrios dormitorio. La ciudad, a menudo, navega entre dos mundos siempre antagónicos, entre el tradicionalismo más exquisito y la modernidad más cateta y provincial, entre la suciedad y la inocencia, entre el ombliguismo... y el ombliguismo. De ahí que la ciudad de La Concha siempre esté dispuesta a ocultarnos perlas como las que nos ocupan: he aquí un poco de esto, otro poco de aquello, unas gotas de material ya conocido, otras de esencia de déjà vu y, por supuesto, conocimiento oculto del bueno.

lunes, diciembre 12, 2005

Si pudiéramos curarnos solos...

077_1Lo más extraño que me ocurrió ayer fue recuperar el recuerdo de una sesión de espiritismo acontecida en noviembre de 1991, en el sótano de un portal del barrio de Gros (en el distrito Este de Sansebastianópolis). El contacto con el más allá fue un ÉXITO TOTAL Y ABSOLUTO, un punto y aparte en la historia de la parapsicología escolar y adolescente. Conseguimos contactar con –ojo al dato- Elvis Presley y Freddy Mercury. Lo de establecer lazos con Elvis no tiene mucho de sobrenatural, la verdad, pero lo de Mercury sí porque el cadáver de Freddy todavía estaba, literalmente, caliente cuando conseguimos hablar con él a través de una OUIJA HECHA CON CARTULINA Y BOLI BIC TRANSPARENTE. El vaso utilizado –Y QUE SE MOVIÓ COMO SI LO CONDUJERA BURT REYNOLDS EN ‘LOS LOCOS DE LA CANNONBALL’- era el que servía como recipiente para el cepillo y la pasta de dientes de MI BAÑO.

Por supuesto, tras la sesión espiritista el vaso volvió a su sitio, al baño. Eran otros tiempos, la economía familiar no estaba como para andar rompiendo vasos.

En otro orden de cosas, simplemente narrar un proceso cósmico que sólo experimento cada cierto tiempo. Se trata de ESE SUCESO, sí, el del descubrimiento de un grupo, de un sonido, de unas letras, de un concepto musical diferente... A lo largo de mi vida SOLAMENTE me ha ocurrido CINCO VECES, con cincos discos. La que aconteció hace un par de meses hace la sexta. Dos meses es el periodo lógico y necesario de tiempo que se necesita para discernir la modernidad de la hez. Ignoraba que en el siglo XXI, con tan sólo 21 años, se pudieran hacer cosas bellas. Watch Out de los canadienses Alexisonfire es una de ellas. Al que quiera se lo grabo, decoro con una bonita portada y envío por correo convencional. Sólo hay que pedirlo.

martes, noviembre 29, 2005

¿Qué es peor, la espera o la sala de espera?

076_1Todo el mundo tiene dificultades para pronunciar tal o cual palabra del diccionario. Mi problema no es con un vocablo enrevesado, sino con la combinación de dos términos de lo más simples: CORREO NORMAL. Lo utilizo a menudo, cuando voy a Correos para enviar deuvedeses piratas o cupones de descuento A UNA EMPRESA DE CUAJADAS CASERAS. Hace unos meses, un amigo me propuso que, en vez de ‘correo normal’, utilizara el término ‘correo ordinario’, una combinación de palabras cuyo laberinto fonético parece más sencillo de superar. Se equivocó. Me resulta tan complicado pronunciar de seguido Correo Normal como Correo Ordinario. Así, puestos a parecer el tartamudo de un chiste de Arévalo, prefiero hacerlo con estilo propio, personalidad y, ante todo, dignidad, mucha dignidad. “Para enviar por correo, rreo, rreonormal, por favor”.

En Guatemala, hace mucho tiempo, hubo mayas. Por supuesto, todo eso ya lo saben ustedes. Construyeron pirámides macizas y tras el auge, llegó la decadencia. Hoy día, en ese país todavía perduran esas construcciones espectaculares lo que me ha conducido por una espiral consumista de libros raros sobre mayas, leyendas de aparecidos y ánimas en pena. A este paso, calculo que podré leerlos en mi tercera reencarnación. De momento, me conformo con ojearlos en el baño y hojearlos durante el largo proceso de encendido del ordenador, es decir, durante 6 minutos y 34 segundos. Pero sin duda, uno de los monumentos más singulares del país y de otros rincones de Centroamérica son los Autohoteles o lo que es lo mismo, la infidelidad milimétricamente calculada, institucionalizada cual cabina de peaje de la autopista. La idiosincrasia de esos lugares es sorprendente porque cada habitación, amén de una cama y un rollo de papel higiénico rosa –todo esto son elucubraciones y postulados, no he tenido el placer de pisar uno-, cuenta con garaje privado de persiana metálica para salvaguardar la identidad del coche y el adúltero –obsérvese el deje AUTÉNTICAMENTE MACHISTA de esta frase-. El Casanova, Solitos, Tú y yo, El Mujeriego I, El Mujeriego II, El Mujeriego III (el McDonalds de los autohoteles guatemaltecos), La Pasadita, El momentito... son algunos de los nombres de estos lugares mágicos que, imagino, se utilizarán para todo tipo de intercambios, siendo los sexuales los menos habituales. En ese país también me impactó sobremanera el fallecimiento de la señora Damaris Arroyo Cordero, esposa de don Servio Flores Cacho, presidente de la empresa GOLLO EL GALLO MÁS GALLO, pero ésa es otra historia.
   
Por lo demás, destacar que hace apenas tres semanas PERDÍ TODA UNA TARDE DE MI VIDA, reordenando discos de forma alfabética. Arrastraba el trauma desde junio, cuando ví que C. en su hogar de Zaragoniápolis hacia las veces y –lo que es más importante- encontraba los discos en apenas segundos. Inexplicablemente, durante años he tenido ordenados los discos de una forma personal y, valga la redundancia, inexplicable, es decir, por sensaciones, etapas de en que fueron descubiertos o estilos musicales sólo existentes para mí. En otras palabras, una concesión romántica de ésas a las que soy adicto y que acaban resultando MUY POCO PRÁCTICAS.

Ya está en los kioskos el magazine impreso Mascotas. Como el Perro y el gato a cuyo primer número presté mis servicios como reputadísimo y dedicado fotógrafo de mamíferos vertebrados, reptiles terápsidos y demás criaturas obra de Dios Todopoderoso. Apenas cuesta tres euros, aunque vale muchísimo más. Por supuesto, invito a que le echen un vistazo rápido en un kiosko de confianza, alegren su día con el artículo sobre pájaros embolados y marchen a su casa sin pagar por ella, a reflexionar sobre la vida, la muerte y la falta de energía avícola.

domingo, noviembre 06, 2005

Sobre la escala de los Seres

073_4Mi vida lectora se divide, en estos momentos, entre el las vidas de los Santos y la vida de una santa. Leo asombrado, estupefacto y CON ADICCIÓN PENITENTE el imprescindible Iconografía de los Santos de Juan Carmona Muela, un recorrido serio, crítico y sutilmente irónico por la vida de... pues eso, de los Santos cuyos nombres decoran nuestros calendarios. La cosa ésta de los santos es de un bizarro que no se sostiene en pie, y ya mismo estoy preparando un periplo por los templos de Sebastianópolis en pos de imágenes, tallas y demás parafernalia vinculada a esta santísima gente para escribir sobre ello con vergonzante ánimo de lucro. Me conformo con ver algo –una astilla, una lágrima, un pensamiento...- de la siempre atómica Santa Rita de la que me he hecho absoluto DEVOTO por los males que sufrió en vida.

El pasado martes, mientras hacia cola en Correos para sellar unos sobres, no pude evitar comparar el libro del que les hablo con el Diccionario de Superhéroes de Lorenzo F. Díaz, un volumen un tanto birrioso –para colmo, fue adquirido a precio de saldo- pero gracias al cual me sumergí en el universo de la Patrulla Condenada y descubrí la existencia de Kamandi. Si uno se parara a pensar y dedicara a tal efecto unos minutos, encontraría centenares de similitudes entre los Santos del imaginario cristiano y los Superhéroes. De todas esas centenas de similitudes, sólo me quedo con dos: ambos arquetipos alcanzan la inmortalidad –la santidad, en el caso de los santos; los poderes en el caso de los héroes- a través del sufrimiento; y ambos son susceptibles de protagonizar UNA COMEDIA DE SITUACIÓN o, en su defecto, una obra de teatro, géneros idóneos –desde mi punto de vista- para explotar el lado humano de gente superhumana. Fin del comentario nerdista.

Decía que alterno lecturas con la vida de una santa y ésta es, por supuesto, Jenna Jameson, cuya biografía es una de las cosas más chapuceras que he leído en lo que vamos de año. Qué poco morbo, qué sutilezas, qué de maquillaje, qué de kilos y kilos de silicona LITERARIO-SENTIMENTAL para hablar de la vida de una persona que dedica su vida a esa cosa tan rara y extrañamente útil que es la pornografía. El libro es malo-malo porque, por momentos, uno cree que está leyendo una novela o, aún peor, la biografía de una dependienta de Ikea con problemas como los suyos –de usted- o los míos. En la página 200 el libro apenas ha levantado el vuelo y espero –por los 22 ecus que ha costado esa inversión en tapa dura- que en las 300 páginas restantes –recordemos que la Jameson cuenta, tan sólo, con 30 años... y su biografía goza de 500 folios-, el sin par Neil Strauss sepa sacar lo mejor –o lo peor- de esta mujer ADICTA A LA HORIZONTALIDAD.

Podría hablar del último concierto de Gluecifer en esa localidad adosada a una autopista, del penúltimo pedido a París Valencia (Celtiberia Show, Mientras Escribo de Stephen King...), de la increíble oferta literaria en los kioskos, de los restaurante schinos pretendidamente modernos en los que sirven la comida de toda la vida en –ojo al factor diferenciador- platos cuadrados, de los mucho que me ha gustado Sandman Mistery Theatre, de lo difícil que resulta encontrar grupos de Metal que ME GUSTEN, del extraño ruido que mete el coche desde hace ya 2.000 kilómetros o, si me tientan, de la extraordinaria mejora de la estrelizia de mi balcón tras casi dos años de coma profundo, pero no.

074_1Pongamos que hablo de las Caras de Bélmez. Ya saben, las caras. Sí, hombre, sí, ésas. Las caras de Bélmez, un asunto así como misterioso y mágico; una muesca en el reverso paranormal del Estado Estatal. Estuve en la casa, pero no en la vieja, sino en la nueva. La vieja, la clásica, la de aquellos extraños fenómenos que paralizaron España a principios de los años setenta estaba cerrada. Sólo abre, como algunos bares, los fines de semana. La nueva, en cambio, es como una gasolinera: abre mucho y bien, con excelente trato a los visitantes y unas explicaciones que quitan el hipo. Había caras en el suelo, eso ya lo saben ustedes, pero no fui capaz de verlas. Estaban ahí, las manchas flotaban en el suelo, la señora se empeñaba en golpear éstas con una vara pero mi INUTILIDAD PARAVISUAL me impedía acceder a ESA DIMENSIÓN DESCONOCIDA JIENENSE. Donde ella veía una cara, yo no veía nada; donde ella veía “El Grito del Greco” –palabras textuales- yo veía el afiche de Some Kind Of Monster de Metallica; donde ella veía el rostro de un Guardia Civil, yo veía el continente Africano. En esto último me convenció y, por supuesto, acabé viendo el semblante de la Benemérita que, por respeto a ustedes y el más allá, pego aquí mismito.

Prometo que he realizado otro reportaje sobre hermetismo cabalístico y/o simbólico de Sebastianópolis pero todavía no ha sido actualizado en el link pertinente. Mientras, tanto, para que ustedes se entretengan y las plusvalías de sus empresas decrezcan en cantidades irrisorias, prueben un poco de esto, un poco de lo otro, un poco de lo de más allá o, qué diablos, de algo tal que así.

Soy consciente –faltaría más- de que las actualizaciones se hacen esperar cada vez más. No siempre será así, lo prometo. Todavía no llueve dinero en las calles de la ciudad, de ahí que haya que buscarlo fuera.

miércoles, octubre 12, 2005

Que no sufra vértigo aquel que quiera volar

073_1Por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, colecciono bolas de nieve desde hace casi DIEZ años. Por supuesto, exagero y miento. Lo cierto es que comprendo mis propias razones para llevar a cabo tal afición y soy perfectamente capaz de justificar una afición tan VULGAR. En el fondo, ADORO mis bolas de nieve, las limpio con mimo, depuro el agua de su interior de forma periódica y me gusta, cada cierto, tiempo perder la vista entre los blancos copos sintéticos de Chicago, Venecia o el parque Nacional Kakadu. Porque, ante todo, las bolas de nieve relajan y confieren un aire cosmopolita a la biblioteca en la que habitan. Aunque prefiero comprarlas yo mismo, in situ, en aquellos lugares que visito, no hago ascos a bolas extranjeras porque, eso sí, la única norma no-escrita para la colección es que NO ACEPTO BOLAS ESPAÑOLAS (ni tampoco vasconitas). De hecho, la única bola celtíbera que tiene el honor de formar parte de la colección es una de Torremolinos porque la localidad malagueña está más allá del bien, del mal, de lo positivo, de lo negativo, DE TODO. Torremolinos es un lugar marciano y bello. Y punto.

Es cuestión de tiempo que habilite una galería de fotos con todas las bolas de la colección, aunque soy muy consciente de que la imagen ideal de cada esfera nevada es aquella que se obtiene en el lugar en el que es adquirida. Es decir, no hay nada más POÉTICO Y ESTÚPIDO que una estampita del Papa Juan Pablo II en el interior de una bola de nieve, cerniéndose sobre EL MAYOR TEMPLO DE LA CRISTIANDAD, mientras éste (el templo, no el Papa) puede verse en la lejanía. Por si mi dialéctica no es lo suficientemente clara, echen un vistazo a esta teleplastia que obtuve en Roma (en cuyas tiendas, por cierto, están saldando a precios realmente competitivos, todo el merchandising del Papa saliente) y sabrán a lo que me refiero, amén de poder evitar la lectura de un párrafo tan farragoso.
Últimamente estoy preocupado por el VUELCO ESTÉTICO que ha sufrido el sector. La bola de nieve de esfera y base de plástico de toda la vida ha sido, literalmente, RETIRADA DEL MERCADO por un nuevo tipo de globo invernal con esfera de cristal y una horrible peana con motivos alusivos a la ciudad o país al que pertenece. Son terribles, feísimas, un intento lamentable de DIGNIFICAR ALGO QUE NO PUEDE NI DEBE SER DIGNIFICADO. Se trata de bolas de nieve que parecen diseñadas para NUEVOS RICOS POLACOS que aspiran a decorar su mansión marbellí con los susodichos artilugios. Una pena, vamos.

071_1Estas dos últimas semanas han sido intensas en encargos, envíos, favores y, en definitiva, asuntos no lucrativos para la ECONOMÍA DOMÉSTICA. He estado haciendo una recopilación de iconografía mariana para R. del quien acabo de leer el superimprescindible Las creencias de los españoles: la tierra de María Santísima (2,40 euros en Paris Valencia, no hay excusas, sobre todo si se quieren conocer los orígenes de la Virgen del Inodejo).

Última vez que hablo del aterrizaje del platillo Fnac en Sansebastianópolis: el encuentro en la tercera fase se produjo hace un par de semanas, con el astronauta D. a los mandos de la nave de reconocimiento. Tras un suave aterrizaje y algunos problemas de aclimatación –los carteles en lengua vasconita son confusos como los vapores que emanan de la lava de Mercurio- descubrimos que, efectivamente, a nuestra capital de provincia le han regalado UN FNAC DE PROVINCIA, que navega a unos TRES años luz de esa catedral cultural que es el Fnac madrileño de Callao: irrisoria sección de literatura de bolsillo, diminuto apartado dedicado a la música ruidoso-violenta y una alarmante escasez de ofertas musicales. Cuando reúna nuevas reservas de energía y las máquinas de criogenización estén a punto, volveré. De hecho, en las últimas dos semanas he hecho tal acopio de energía que, prácticamente, he pasado más tiempo en el interior de LA TIENDA ENMOQUETADA que en el excusado. Tal es así que luzco orgulloso el carnet de socio de LA SECTA FRANCESA. Lo curioso del Fnac –aparte del personal femenino que atiende,  estereotipadísimo como en un tebeo costrumbrista de Mauro Entrialgo- es que los dependientes, de vez en cuando, articulan esa mueca llamada sonrisa, gesto poco común y, a veces, inédito en las librerías de Sansebastianópolis.

miércoles, septiembre 28, 2005

El día en el que me caí del mundo

069En diciembre de 1995 entré por vez primera a un Fnac. Fue en Madrid, en un viaje del que guardo varios POSOS MENTALES: prostitutas negras parando coches en la plaza Cuzco, una fotografía mía junto a un cartel de la Falange Española y la adquisición del primer disco de Downset en la ya fenecida Madrid Rock. El encandilamiento de la franquicia francesa fue instantáneo y no por la forma ASÉPTICA, ORDENADA y PRIMOROSA de vender cachivaches culturales sino por la MOQUETA que invade todos y cada uno de sus metros cuadrados. Es un hecho, todo tapiz, alfombra o superficie textil susceptible de ser pisada invita a tirarse por el suelo y RODAR, RODAR, RODAR. La que hay en la-el Fnac invita a eso y a COMPRAR DE FORMA COMPULSIVA, placeres ambos con los que me identifico sobremanera. En esa primera incursión, de la que en breve se cumplirá el 10º Aniversario, sólo adquirí un ejemplar de American Psycho de Breat Easton Ellis, en edición de bolsillo. Eran otros tiempos en los que la austeridad económica propia de los estudiantes errantes ERA LA NORMA.

Tal y como estaba anunciado, recientemente han abierto un Fnac en el centro de Sansebastianópolis, la ciudad condenada a tener 180.000 habitantes por el resto de sus días. La noticia, lejos de deprimirme, me llena de alborozo porque mis vínculos sentimentales con las librerías y tiendas de discos de esta ciudad son nulos. Sobre las consecuencias, idiosincrasias e impactos que ello podría tener en la vida de la ciudad ya escribí hace unos meses y se puede decir que sigo pensando lo mismo. Los libreros de esta SANTA CIUDAD de ambiguo patrón no sonríen y, lo que es peor, sufren dependencia de las bases de datos informatizadas, de la misma forma que las lolitas de medio planeta están enganchadas al messenger. Auguro el cierre inminente de una librería del barrio de Gros con nombre de película utópico-negativa del expresionismo alemán.

Mi problema es que todavía no he sido capaz de entrar al recién inaugurado Fnac. Creo que siento MIEDO, TERROR y FRUSTRACIÓN por sentir tan cerca tal objeto de deseo. No tiene sentido, es absurdo pero evito pasar por delante, echar un vistazo a los carteles que decoran el exterior y me resisto a entrar a un lugar que, en ciudades como Madrid o Barcelona, tiene para mí CONNOTACIONES MÁGICAS, como las librerías de viejo de la Cuesta Moyano, el mercado de Saint Antoni o la ermita de San Bartolomé en el Cañón de Río Lobos. No quiero el paraíso a la vuelta de la esquina, rechazo la tentación a cinco minutos de casa, REIVINDICO LA FRUSTRACIÓN DE BUSCAR UN EJEMPLAR DE UN LIBRO PARA HACER UN REGALO Y NO ENCONTRARLO en las raquíticas librerías de Sansebastianópolis de toda la vida. Cuando entre, lo diré. Hasta entonces leo el enésimo libro sobre la cosa esa pajera del Código Da Vinci (Toda la Verdad sobre ECDV, de Dan Burstein, una recopilación de ensayos, entrevistas y datos –por fin- FIABLES sobre la Magdalena, las vírgenes negras y el timo del Priorato de Sión), El Nombre de la Rosa del supersabio Umberto Eco y el imprescindible Diccionario de la Españología de Luis Carandell que ya están ustedes comprando a 2,95 euros si viven cerca de un VIPS.

070Puede resultar un tanto estúpido que vuelque estas cosas aquí, tan privadas, tan personales, tan intransferibles, sobre todo si tenemos en cuenta algunas de las personas DE MORAL DISTRAIDA que acceden a este blog tras introducir las siguientes palabras en el Google:

-fotos pornograficas gratis de niñas de 12 años para arriba
-bibliografia lolo ferrari (Ojo! No pone biografía, sino ¡BIBLIOGRAFÍA!)
-quiero ver imagenes del pueblo llamado oiartzun en san Sebastián
-fotos sexo con menores
-primeros planos tangas
-ANIMAL PORNO (así, en mayúsculas)
-dia del cartero con fotos
-caminos sinuosos para los indocumentados

Por lo demás, sólo puedo invitarles a que visiten la actualizada sección sobre HERMÉTICA URBANA DE SAN SEBASTIÁN, una serie de artículos de factura extremadamente costosa por los que siento toneladas de AFECTO. Visiten, pinchen y  pregunten porque esas TONTERÍAS LOCALES roban muchísimo tiempo. Aviso que no pueden retrasar más unidades temporales la adquisición de la WOMAN de este mes, con una de las portadas MÁS VISIONARIAS de la historia del periodismo visionario: “Kate Moss, más auténtica que nunca”. Lo más inquietante que se puede encontrar en las 236 páginas de la revista no es el reportaje sobre Botox –“Lo probamos por ti”- o el artículo sobre la nueva reina de la DROGAÍNA, sino CINCO fotos de servidor en el reportaje sobre Nantes. Qué colores, qué texturas, qué composiciones. No se lo pierdan, como tampoco obvien la galería de Juliette Lewis en directo en el Azkena Rock Festival que colgué recientemente JUSTO AQUÍ. En breve, más.